El 25 de abril de 1911  nacía mi güelo en Buenos Aires. Quedaban 3 años para la I Guerra Mundial. En el  año 11 moría Emilio Salgari, el escritor y periodista italiano. Los nacidos en la década de los 70 lo tenemos en la memoria colectiva por las aventuras de Sandokán.

En la radio, las primeras transmisiones regulares de entretenimiento  comenzaron en 1920 en Argentina. El día 27 de agosto, desde la azotea del Teatro Coliseo, la Sociedad Radio Argentina transmitió la ópera de Richard Wagner Parsifal. Una obra que trata sobre la vida de un caballero de la corte del Rey Arturo y su búsqueda del Santo Grial. La radio sí que encontró el elixir de la eterna juventud  y así, desde Argentina, comenzaba la programación de una de las primeras emisoras de radiodifusión en el mundo.

Las primeras emisiones de radio en España se produjeron en Radio Ibérica de Madrid, a finales de 1923. El periodo que abarca hasta el fin de la dictadura de Primo de Rivera sería testigo del nacimiento de las primeras EAJ, de iniciativa privada, a partir de la Real Orden de 14 de junio de 1924 que, lideradas por la decana Radio Barcelona (EAJ-1) se aglutinarían en Unión Radio, grupo que tras la Guerra Civil pasó a denominarse Sociedad Española de Radiodifusión (SER).

Mi güelo tuvo su primer aparato receptor  en  los años 50 .Un vendedor ambulante de aparatos de radio llegó un día al pueblo de Villamayor, Octavio el de Las Pandiellas. Con no poco esfuerzo compro aquél  aparato de radio. Todavía conservo muchos recuerdos de aquel transistor. La radio es una Philips modelo L3EQ6T. Un aparato tipo maletín portátil que ya no lleva válvulas sino los modernos transistores. Con lo que mi abuelo la movía por toda la casa.

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Recuerdo como, con las manos temblorosas, destornillaba con una peseta  la tapa trasera. Dentro llevaba un cajetín donde se disponían seis grandes pilas que le duraban seis meses. Las mañanas  las recuerdo con él escuchando la radio mientras desayunábamos antes de ir al  colegio. Uno de los días más importantes de aquellas mañanas era la del día 22 diciembre, el día de la Lotería. Se podía escuchar desde el piso de arriba la cadencia de los números y los premios de los niños de San Ildefonso.

Mi güelo escuchaba la radio de una manera marcial. Escuchaba el “parte”, como decían las generaciones que les toco vivir la Guerra Civil. Durante el Franquismo, todas las radios privadas tenían la obligación de conectar con la radio pública española a la hora del informativo o, como se le designó, “parte”. La guerra ha terminado es la frase con la que concluye el último parte de guerra emitido el 1 de abril de 1939 por el general Francisco Franco. Dicho comunicado puso fin oficialmente a la Guerra Civil Española.Fue el único parte firmado por Franco, quien revisó minuciosamente su redacción e hizo varias correcciones. El texto definitivo fue llevado a toda prisa desde el burgalés Palacio de la Isla, sede del gobierno franquista durante la guerra, hasta el entonces estudio de Radio Nacional, en el cercano Paseo del Espolón. Fue leído a las 22:30 por el actor y locutor Fernando Fernández de Córdoba, con entonación y énfasis propios de la radiofonía de aquellos años.

Un Día de Feria en la Plaza, una vez terminada esta, mi güelo hizo el camino de regreso al pueblo de Villamayor  y, antes de llegar, se paró a ver a un amigo, José el de Infiesta. Allí, entre la noche  y algún vaso de vino, comenzaron a trastear con el dial . En la noche cerrada, con  la ionización  de las capas de la ionosfera, en la onda corta se hacia el milagro de la radio. Con los primeros compases del pasodoble Suspiros de España y el indicativo  Aquí, Radio España Independiente; estación pirenaica, la única emisora española sin censura de Franco… transmitiendo por la onda…,  comenzaba una nueva emisión de la Pirenáica. Esta emisora se crea a instancias de Dolores Ibárruri, Pasionaria y comienza a emitir desde Moscú el 22 de julio de 1941. El apelativo de estación pirenaica se utiliza para eliminar la sensación de lejanía que podía significar para los oyentes de España el hecho de estar en Moscú. Fue la principal información radiofónica en oposición al régimen de Franco, tras el decreto que otorgaba el monopolio de los informativos a Radio Nacional de España. Por tanto, el simple hecho de atreverse a sintonizarla, ya era un gesto de oposición al Franquismo. Después del ataque alemán a la Unión Soviética y ante la proximidad de las tropas alemanas a Moscú, la sede de Radio España Independiente se traslada a la ciudad de Ufá, en la República Autónoma de Baskiria.

Mi güelo escuchaba Radio Nacional de España en el 729 Khz de la onda media. En ella, además del “parte” que era sagrado, de vez en cuando,  se escuchaba la voz aterciopelada de Luis del Olmo. Aquella radio seguía el ritmo de la vida ya que el gran programa de la radio es el relato de la vida.